A José Antonio Abreu, constructor, gerente, emprendedor, maestro insigne, tutor de varias generaciones de venezolanos y fundador del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, hay que definirlo con una sola palabra: Visionario. Este músico venezolano, sembrador de ilusiones y constructor de sueños, ha llevado a cabo una tarea que supera el horizonte musical y cultural, y se inserta en el rescate y formación de la juventud venezolana y latinoamericana.
En la Escuela Superior de Música José Ángel Lamas, José Antonio Abreu obtiene los títulos de profesor ejecutante y maestro compositor, en 1964. Más tarde realiza estudios de dirección orquestal con el maestro Gonzalo Castellanos Yumar y se convierte en director invitado de las principales orquestas venezolanas.
Entre 1960 y 1980, Abreu consiguió tiempos entre la gerencia, la docencia y la organización de la naciente empresa cultura que es El Sistema de Orquestas y Coros, para la creación musical y una nutrida agenda artística que le permitió alzar su batuta frente a la Orquesta Sinfónica Venezuela como director invitado y, posteriormente, frente a la Sinfónica Juvenil de Venezuela y la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar.
Con casi cuatro décadas de trayectoria, la obra de Abreu es el programa de responsabilidad social más importante de Venezuela y está inspirando a muchas naciones en todo el mundo. Por su invalorable aporte musical, y por haber colmado de esperanzas, de conciencia nacionalista y de herramientas para el trabajo a miles de niños y jóvenes venezolanos y latinoamericanos, este venezolano ejemplar ha recibido múltiples reconocimientos nacionales e internacionales, otorgados por numerosos gobiernos, países, fundaciones y organizaciones no gubernamentales.
El maestro Abreu ha dedicado su vida a cambiar la vida de generaciones de jóvenes a través de la música y de El Sistema. Gracias a su influencia, más y más gente joven de todo el mundo puede beneficiarse del poder de la música para llegar a todos y lograr un cambio. Trabajar con estos jóvenes músicos es un privilegio y un gran placer y le hace a uno poner los pies en la tierra".